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¿Por qué las amistades son tan importantes en la adolescencia?

Muchas veces te parece que las opiniones de sus amistades o del resto de sus iguales tienen más importancia y peso que las tuyas. Te parece mentira que le afecte algo que le ha dicho una compañera de instituto, con la que ni siquiera tienen amistad, y que no te crea a ti cuando intentas ayudarla. Te entristece cuando le pide consejo a una amiga y no a ti, o cuando se suma a los deseos de su grupo y hace algo peligroso sobre lo que tú le has advertido mil veces. Puede que se te haya pasado por la cabeza, o que incluso le hayas dicho, que no tiene “personalidad”. 

En la adolescencia todo lo que tiene que ver con el grupo de iguales se vive con gran intensidad. Las iguales son esas personas que tienen aproximadamente la misma edad y que comparten el contexto histórico y social de su generación. Entre ellas se encuentran sus amistades, aquellas relaciones que son significativas y tienen un gran valor e impacto en sus conductas, pero también se encuentran aquellas personas que no forman parte de su grupo afín. Esas personas también pueden llegar a tener un gran impacto en su toma de decisiones, su autoestima o su comportamiento.

En este artículo conocerás por qué son tan importantes las iguales para las personas adolescentes de tu vida y qué opciones tienes para acompañar las diferentes circunstancias que se van produciendo con ellas en esta etapa. 

“Somos iguales, pero eso no quiere decir que seamos amigas”.

Conviene aclarar que “iguales” y “amistades” no son lo mismo. Las iguales son todas las personas adolescentes con las que puede o no relacionarse de forma próxima, pero que se mueven en sus diferentes mundos: el centro formativo, las actividades de tipo no formal que realiza fuera del horario lectivo, el entorno por el que se mueve diariamente (barrio, lugares que frecuenta con sus amistades, etc.), las personas a las que admira (cantantes, youtubers, influencers, etc.). Son personas que se encuentran en momentos similares de su desarrollo.

Las amistades son su tribu. Son iguales que tienen un lugar especial en su vida. Un lugar que en este momento está en el centro de sus necesidades. Cualquier cosa que pase en ese círculo próximo es determinante para su toma de decisiones y afecta a su autoestima y a su conducta. Aunque las iguales que no son amistades pueden producir también un gran impacto.

Esto sucede porque la adolescencia es un momento de gran autoconsciencia, en el que la autoestima es tremendamente vulnerable y en el que los comentarios sobre su manera de ser, sus intereses o su aspecto físico pueden ser devastadores. Otra cosa es la forma como cada adolescente reacciona y se adapta a esos comentarios.

En mi trayectoria laboral he asistido a muchos momentos de gran crueldad entre iguales y he tenido que acompañar sus consecuencias una y otra vez. Puedo decir que para todas las adolescentes las hay, independientemente del estilo adaptativo de cada una, es decir, independientemente de cómo salve la situación cada una, el impacto se produce y deja una marca tras él, una huella emocional que hay que acompañar.

Es muy importante que no restes importancia a ese impacto. Si te enteras de que a la persona adolescente de tu vida le ha afectado algo que le han dicho o hecho, aunque no te parezca muy grave, aunque creas que no debería afectarle, aunque no te guste verla sufrir, transmítele que entiendes su dolor y permítele que lo deje salir, que lo reconozca, que le ponga palabras, que le dé una explicación, que lo ajuste y que pueda elaborar esa experiencia porque, aunque desde la mirada adulta pueda parecer algo insignificante, cualquier cosa que pasa en este área es de extrema importancia en esta etapa.

La adolescencia es altamente sensible a cualquier forma de exclusión social. Todo lo que implica rechazo social, aunque venga de las iguales que no son amistades, duele mucho. Si le muestras que comprendes su dolor, su rabia, te estarás acercando y podrás acompañarla mejor. Es probable que ella no entienda por qué le ha dolido, quizá ni siquiera lo sepa, pero su conducta mostrará lo que siente y si aprendes a leerla no te hará falta preguntarle “¿qué te pasa?” y no te frustrarás cuando te responda “nada, pesada” cuando es evidente que le pasa algo. 

“Comprender más allá de las palabras es importante para acompañar la adolescencia”. 

Teniendo en cuenta lo anterior y la evidencia de que las personas adolescentes siempre están con alguien, comunicándose con alguien o pensando en alguien, no se te escapa la cantidad de ocasiones que hay durante el día de que una persona adolescente reciba impactos que le afecten intensamente.

A veces cuando la ves enfadada, pasota, triste, etc., lo que ves es el efecto de esos impactos en un cuerpo que está experimentando muchos cambios (no es personal, es cerebral, recuerda) y que aún no dispone del suficiente autocontrol y las habilidades necesarias para gestionar de forma autónoma lo que le sucede. 

No podemos evitar los impactos, pero sí cómo las acompañamos cuando los reciben y cómo las ayudamos a integrar las diferentes experiencias que viven en el maravilloso mundo de las relaciones sociales adolescentes. Esa es una tarea importantísima y tienes la oportunidad de prepararte para llevarla a cabo y disfrutar de tu contribución para que ella tenga una buena vida adulta.  Tú puedes. 

Me gustaría hacer una pequeña recapitulación antes de seguir. Tengamos bien presente que: 

  • Las iguales no tienen por qué ser amistades.
  • Las amistades son iguales especiales.
  • Las iguales son el centro de operaciones en esta etapa.
  • Todas reciben impactos de intensidad emocional tanto si son amistades como si no.
  • Negar el impacto no las ayuda.
  • Acompañar el impacto y ayudarlas a elaborar e integrar la experiencia vivida es nuestra tarea. 

“Las relaciones entre iguales son tan importantes porque sin ellas no podríamos desarrollarnos como necesitamos para llegar a la vida adulta”.

Las relaciones entre iguales son tan importantes para las personas adolescentes porque:

  • necesitan sentirse parte de algo, pertenecer, sentir que se las valora por lo que son, únicas e insustituibles, y las amistades, entre todas sus iguales, son el grupo que la ha escogido a ella y que ella ha escogido. Ellas cumplen esa función, la función de hacerla sentir importante por lo que ella es, no por ser hija de alguien, sino por ser ella. Además, todas están en el mismo barco, todas son adolescentes, te caigan bien o no. Pero eso es otro tema que os ayudo a gestionar en mi conferencia sobre identidad y amistades adolescentes.  
  • necesitan explorar sus emociones y sus iguales las ayudan a expresarlas, reconocerlas, ajustarlas y entenderlas.
  • necesitan vivir situaciones nuevas y experimentar, y las iguales son sus compañeras de viaje. Se encuentran en un nivel de desarrollo similar, con lo cual para todas suelen ser las primeras veces de todo, aunque a veces escuchándolas hablar parezca que sean expertas.  
  • necesitan construir un sistema de valores morales propio ya que hasta el momento han estado compartiendo el sistema de valores familiar, “impuesto” por las creencias familiares. Necesitan buscar y desarrollar sus propios valores. 
  • necesitan desarrollar las habilidades sociales y para ello necesitan contextos en los que tengan que relacionarse. Sus iguales, sean amistades o no, les proporcionan un contexto en el que seguir desarrollando su capacidad para relacionarse. Con las iguales se aprende a gestionar los conflictos y el tiempo y se empiezan a tomar las primeras decisiones conjuntas sobre las actividades que se quieren realizar.
  • necesitan explorar la intimidad, tienen sus primeras relaciones de pareja, y debe ser así, y sus primeras amistades significativas con las que comparten secretos, proyectos, experiencias, etc. Esta necesidad suele doler mucho porque implica que no os cuenten muchas cosas que empiezan a formar parte de su mundo interior que comparten en la intimidad con sus parejas y amistades. 

Todas estas necesidades les permitirán estar de forma saludable en su vida adulta y disfrutar de una red de apoyo social imprescindible para vivir. 

“La red de apoyo social es el colchón en el que reposar cuando todo va mal o en el que saltar cuando todo va bien”.

Es importante empezar a tejer una buena red de apoyo social en la adolescencia. Un conjunto de personas, de relaciones significativas, con las que compartir los momentos de la vida adulta que están por venir.

Para determinar si una persona de su grupo reúne las características necesarias para formar parte de su red, si quieres saber si esa persona con la que se relaciona está cubriendo sus necesidades y puede seguir a su lado el resto de su vida (o al menos una parte de ella), tienes que observar lo siguiente:

  • que la relación sea recíproca, es decir, que la otra persona también se preocupe e interese por ella y quiera pasar momentos juntas.
  • que la relación sea equitativa, es decir, que ninguna de las dos personas ejerza ningún tipo de poder sobre la otra. 
  • que haya afecto e intensidad emocional. 
  • que tengan intereses comunes y/o similitudes.
  • que si existe distancia geográfica se pongan medios para que la relación se mantenga. La distancia no tiene por qué ser determinante siempre, pero puede dificultar mucho el apoyo en determinados momentos.
  • que la relación se vaya manteniendo en el tiempo, pase lo que pase, que se vayan superando las dificultades conjuntamente y la relación siga adelante.
  • que la relación sea lo más estable posible. Que no se produzca lo típico de que están dos semanas peleadas y luego se vuelvan a querer inmensamente y luego dos semanas más sin hablarse y luego se aman y luego se pelean otra vez y se odian de nuevo y luego… y así siempre. 
  • que la relación se vaya alimentando día a día, semana a semana, que se cuide la interacción social, también con otras iguales. 
  • que la relación potencie a ambas personas, que una persona anime a la otra a sacar lo mejor de sí.
  • que la relación proporcione la ayuda solicitada, o no solicitada, en momentos de necesidad. 

Muchas veces puede que pienses que una determinada persona no es “la adecuada” para relacionarse con ella, pero si cumple estas características, si la persona está por ella, no existe dependencia, se quieren, tienen cosas en común, se pueden ver con asiduidad porque viven relativamente cerca, llevan tiempo juntas, la relación no tiene altibajos, ella se siente valorada y encuentra la ayuda que necesita cuando la necesita, estás ante una amistad significativa que puede ser muy beneficiosa para ella. 

Si no cumple estas características, ya es otro cantar, aunque es todo un reto acompañarlas ahí, también se puede.

Te explico todo lo que te será útil saber sobre la adolescencia para acompañarla como necesita, incluyendo pautas para acompañar la identidad y las amistades adolescentes, en mis conferencias

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8 comentarios en “¿Por qué las amistades son tan importantes en la adolescencia?”

  1. Hola Sara, eres una crack… Yo estoy metida de lleno con la chica de 14 años y sus amistades y ufff… Voy como perdida, es complicado, pero tus consejos me van perfectamente
    Un besazo guapa

    Responder
  2. Hola Sara, mi hijo de 17 años no sale con amigos, siempre con nosotros, sólo dice que no le apetece salir, no sé si ha tenido problemas, él no cuenta nada. Gracias preciosa por tu blog

    Responder
    • Hola preciosa, no tiene por qué pasar nada, aunque yo siempre recomiendo en estos casos estar alerta y explorar. Te animo a que sigas leyendo y aprendiendo para entender la etapa y poder darle el acompañamiento que necesita. De momento, obsérvalo y hazle saber que estás ahí para él por si necesita en algún momento hablar, pero no lo fuerces. Un abrazo enorme!

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  3. Mi hija de 14 años quiere salir con amigxs mas grande que ella, entonces tiene un grupo que van de 16 a 18 más o menos, me preocupa porque les gusta tomar y fumar y la han empezado a influenciar… no se como manejar esta situación, hasta el momento le he dicho que los traiga a casa y así los conozco y puedo estar más tranquila de saber cómo son y cómo se comportan, pero eso no se da.

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    • Hola preciosa, como te decía en el otro comentario, es complicado que las lleve a casa si ya ha percibido que no te gustan. Puede que se sienta observada y juzgada. Te animo, como te decía en el otro comentario, a seguir aprendiendo para poder darle el acompañamiento que necesita. Un abrazo grande!!

      Responder

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