Cuidar de la salud en la adolescencia

Hoy me gustaría reflexionar sobre lo importante que es cuidarnos y lo tarde que solemos aprender a hacerlo.

En la adolescencia deberíamos aprender muchos de los hábitos que nos permiten mantener nuestra salud en buen estado.

Deberíamos aprender a cuidar de nuestro cuerpo por dentro y por fuera.

Cuidar de nuestros dientes, nuestro cabello, nuestra piel, nuestros ojos, nuestros órganos, nuestra mente, nuestras emociones. 

Los cambios físicos, cognitivos, emocionales y sociales que se experimentan en la etapa deberían ser la excusa perfecta para empezar a poner el acento en cuidarnos a todos los niveles.

Para ir facilitando el hacerse adultas con todo lo que implica. Para ensayar la vida adulta con la seguridad que la familia nos da. 

Luego ya sabes que la cosa se complica y cuando ya somos adultas pues… ¡sálvese quien pueda!

En mi caso tuve que aprender muchas cosas del cuidado de mí misma a la fuerza. Tarde y mal.

Y es que en muchas ocasiones, si en la infancia no hemos puesto el acento en el cuidado de la salud, en la adolescencia nos cuesta más hacerlo porque las propias características de la etapa nos lo dificultan. 

Pero que eso no sea motivo para rendirnos, sino un motivo para animarnos a buscar maneras más creativas para transmitir la importancia de cuidarse. 

Es esencial aprender a cuidar nuestro cuerpo, nuestra alimentación, nuestros hábitos diversos, nuestras relaciones, nuestros pensamientos, nuestras emociones… 

La salud emocional y mental es muy importante, esta pandemia nos lo ha dejado muy claro, por si a alguien le quedaba alguna duda.

En la adolescencia se vive uno de los momentos más intensos, emocionalmente hablando, de todo nuestro ciclo vital.

Esas emociones nos dejan graves consecuencias si no aprendemos a regularlas y es muy difícil hacerlo sin acompañamiento.

Para favorecer el aprendizaje de hábitos saludables no te quedes solo en las palabras. Aprovecha cada oportunidad que te da el día a día junto a ellas para ayudarlas a entender la importancia de cuidarse. 

Explora junto a las personas adolescentes de tu vida los productos de cuidado de la piel y el cabello, permite que escojan los que más les gustan o atraen, que prueben y experimenten. 

Aprovecha ese cambio de color en el pelo que quiere hacerse para buscar información sobre el cuidado del cabello cuando lo teñimos, para que en la peluquería le expliquen trucos para mantenerlo sano.

Aprovecha esa mala experiencia que ha tenido con sus amistades para ayudarla a entender, transitar y regular sus emociones. Aprovecha ese momento para acercarlas a profesionales de la salud mental, para que conozcan que están ahí y lo que pueden hacer por ellas. 

Si se hablan mal a ellas mismas, recuérdales la importancia de hablarse con cariño, de poner perspectiva y tener en cuenta los otros momentos en los que no se ha actuado así. Que te equivoques no quiere ser que seas un desastre. Que no te haya salido bien un examen no significa que no sirvas para estudiar. 

Sorpréndelas con nuevos sabores, invítalas a escoger los menús, proporciónales toda la información si quieren escoger un tipo de dieta concreta. Aprovecha ese momento para acercarla a profesionales de la nutrición. 

Permíteles que prueben diferentes tipos de actividad física, deportes, danza, artes marciales… Déjalas que prueben y cambien si necesitan cambiar porque no han encontrado lo que les gusta (ojo aquí por los abandonos relacionados con otros motivos).

Permite que una profesional de la medicina, de la ginecología, de la sexología, resuelva sus dudas y les explique las diferentes opciones, riesgos y oportunidades que les ofrece su sexualidad. 

Podría estar así todo el día, pero, en definitiva, te animo a convertir vuestra convivencia en un espacio seguro para que puedan aprender a cuidarse aprovechando cualquier excusa que os de vuestro día a día. 

Aprende a mirar vuestros momentos juntas para descubrir todas las posibilidades de transmitirle la importancia de cuidar su salud sin darle un discurso y cuídate todo lo que puedas porque ellas se miran en ti más de lo que puedas imaginar.

Son esos pequeños granitos de arena que ponemos cada día lo que ellas podrán llamar educación en el futuro. 

Si quieres aprender conmigo, te explico todo lo que te será útil saber sobre la adolescencia para acompañarla como necesita, incluyendo pautas prácticas de uso diario en casa, en mis talleres y conferencias

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