Mi adolescente dice que pasa de todo, pero yo no me lo creo
Hay frases que suenan muchas veces por casa y que, a fuerza de repetirse, se acaban normalizando. «Paso de todo.» «Me da igual.» «A mí eso no me afecta.» Y, sin embargo, hay algo en su tono, en la forma en la que lo dicen, en la mirada esquiva o en el gesto tenso que te comunica justo lo contrario.